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miércoles, 14 de junio de 2017

Cristiano Ronaldo y James Rodríguez, vidas cruzadas. Por Nélson Fredy Padilla


Desde que el colombiano tenía 12 años, el astro portugués se convirtió en su ídolo. Hoy es su amigo.

Por Nelson Fredy Padilla | Prodavinci

Finalizaba el año 2003 cuando James Rodríguez, con 12 años de edad, descubrió la historia de Cristiano Ronaldo, la nueva contratación del legendario Manchester United, de 18 años de edad. Al colombiano le impactaron el talento, la personalidad y el ascenso maratónico que el portugués hizo en el Sporting de Lisboa, desde que era un niño hasta la plantilla profesional y de ahí a los diablos rojos ingleses, luego de un partido amistoso entre los dos clubes en el que asombró al técnico británico sir Alex Ferguson.

Finalizaba el año 2003 cuando James Rodríguez, con 12 años de edad, descubrió la historia de Cristiano Ronaldo, la nueva contratación del legendario Manchester United, de 18 años de edad. Al colombiano le impactaron el talento, la personalidad y el ascenso maratónico que el portugués hizo en el Sporting de Lisboa, desde que era un niño hasta la plantilla profesional y de ahí a los diablos rojos ingleses, luego de un partido amistoso entre los dos clubes en el que asombró al técnico británico sir Alex Ferguson. (Puede ver: Final Champions: ¿Quién es mejor, Juventus o Real Madrid?)

A partir de ahí, James cambió a su ídolo del momento, el italiano Francesco Totti, y cuando no entrenaba con la selección del departamento del Tolima corría al televisor o al computador para ver a Cristiano Ronaldo y “aprenderle algo”. El colombiano vivía en Ibagué, acababa de salir subcampeón nacional infantil de fútbol y su amigo, casi hermano y goleador, César Núñez, había sido llamado por el Atlético Nacional. Además, John Charria, su vecino de barrio, acababa de consagrarse campeón y goleador de la Liga profesional colombiana con elDeportes Tolima.

Esa atmósfera lo impulsaba a decirles a sus amigos de la Academia Tolimense: “Maricas: metámole ganas que podemos ser como Cristiano”. Diego Noreña, el Tuto, uno de sus más allegados en esa época, recuerda: “A James le dio un día por quitarse la camiseta y mostrar el pecho para celebrar un gol, y cuando lo jodimos por eso nos dijo que había que aprender de la fuerza y la potencia de Cristiano, porque iba a ser el mejor del mundo. Y así fue”. En enero de 2003 se coronaron campeones nacionales de la Copa Pony Fútbol. James fue el mejor junto a su amigo Felipe Gómez y terminaron contratados por el club Envigado.

En esa ciudad, en el Liceo Francisco Restrepo Molina, recuerdan que James no tenía buen rendimiento académico y se la pasaba en la sala de internet buscando información del portugués, más cuando empezó la fiebre de los videos de Youtube. David Salazar, profesor de matemáticas, le llamó la atención en presencia de su mamá, Pilar Rubio. Le preguntó si le parecía más importante para su futuro el fútbol que entender el álgebra de Baldor y él respondió que sí porque iba a ser tan famoso como Cristiano Ronaldo.

César Núñez no olvida: “Poníamos las mejores jugadas de Cristiano y nos salíamos a la calle, frente al edificio, a practicar sus bicicletas y amagues con un baloncito Adidas. Después hacíamos lo mismo en la Play Station y se pedía al Manchester de Cristiano o al Real Madrid”.

Cuando jugaba en Banfield, en Buenos Aires, no dejó de seguir a su ídolo. Incluso se peluqueaba y se peinaba como él. A comienzos del 2009 lo llevaron a Mar del Plata para su primera pretemporada de verano con el equipo principal y los compañeros lo recibieron con un bautizo de debutante que no esperaba: le raparon la cabellera a ras, “su amada cresta al estilo Cristiano Ronaldo”.

Quedó al borde de las lágrimas y se deprimió unos días hasta que sus jugadas y goles llevaron a ese equipo a ser campeón de Argentina. En titulares de prensa empezaron a llamarlo “James, el 007”, y le gustaba, porque es el número preferido de CR7.

A mediados de 2010, el colombiano fue contratado por el Porto, de Portugal, y, según su amigo Felipe Gómez, sabía que los días estaban contados para conocer a Cristiano, que ya estaba en el Real Madrid. James se hizo estrella con el equipo de Oporto y se hablaba de su posible contratación en el Manchester United.

Julián Guillermo, otro de los amigos de James, que juega con el Once Caldas, cuenta que la primera vez que tuvo la corazonada definitiva de que su parcero terminaría en el Real Madrid fue el día en que James le contó que se cruzó con Cristiano Ronaldo en un restaurante al que iban los futbolistas más famosos.

El colombiano se acercó a saludarlo y fue él quien lo recibió con un: “¡Hola, James, un gusto conocerte!”. “No podía creer que me llamara por mi nombre. Me dijo que seguía los partidos del Porto y que me felicitaba por lo que estaba haciendo”, le contó a su amigo.

Ese gesto fue importante para su autoestima y dijo que el siguiente paso era consolidarse en la selección de Colombia de mayores para alcanzar un nivel que permitiera que el Real Madrid se interesara en él. Conocerlo fue tan importante y decisivo en la vida profesional de James como hacer parte del portafolio de estrellas del empresario portugués Jorge Mendes, el mismo de Cristiano.

Antes de Brasil 2014, los dos mantuvieron contacto y se volvieron a encontrar en abril en Madrid, porque James asistió con su esposa e hija al juego de semifinal de la Champions League del Real Madrid contra el Bayern. Se tomaron fotos que juntos compartieron vía Twitter. “Un fenómeno del fútbol.

Como siempre, muy gentil”, escribió James, que incluso le tomó fotos con su hija Salomé en brazos. Durante el Mundial se comunicaron para desearse suerte. James fue solidario con él en la temprana eliminación de Portugal y Cristiano empezó a felicitarlo por su papel en Brasil, al tiempo que se afinaban detalles para su contratación. Los planetas estaban alineados y sólo faltaba que el colombiano se convirtiera en goleador del Mundial de Brasil para que los dos sueños se hicieran realidad: jugar en el Real junto a Cristiano.

Como periodista, conocí a James en diciembre de 2009, el día que fue campeón con Banfield en La Bombonera, contra Boca Juniors, y me lo encontré de nuevo en Brasilia, donde también vi jugar al portugués. Escribí en El Espectador el 30 de junio una crónica titulada “James en la intimidad del camerino”, en la que anoté: “Mientras lidera la histórica actuación de Colombia aquí en el Mundial de Brasil, sueña en silencio con jugar en el Real Madrid del que le habla mucho su amigo Cristiano Ronaldo”.

Para ese momento, en las canchas sintéticas de fútbol de Ibagué, inauguradas por James con el nombre Top 10, ya había un muro decorado con camisetas de la selección de Colombia, del Porto y del Mónaco, pero la joya de la corona para James era una con el número 7, que Cristiano le regaló autografiada “con cariño”.

James debutó con el club merengue el 12 de agosto del 2014, en el país de Gales, en el estadio de la ciudad de Cardiff —el mismo donde hoy se juega la final de la Champions entre el Real y la Juventus—, y participó en una de las jugadas de gol que le dieron el título de la Supercopa de Europa al Madrid al vencer 2-0 al Sevilla.

Ese día hubo un detalle que pudo pasar desapercibido para millones de espectadores en todo el mundo, pero que James nunca olvidará por ser el bautizo en el equipo de sus sueños: apenas el árbitro pitó el comienzo del juego, Cristiano Ronaldo le hizo el primer pase a él, como diciéndole: “¡Bienvenido!”. Y cuando el portugués anotó el primer gol, llamó a todos a celebrar y el primero en abrazarlo fue James.

Desde entonces, la prensa española, en especial la amarillista, se ha dado gusto publicando versiones sobre la amistad de los dos. Primero, que peleaban en los entrenamientos; después, que el portugués le hacía matoneo. La realidad es que en el camerino, en los entrenamientos y en los juegos oficiales se había formalizado una amistad; claro, en gran parte afianzada porque Cristiano vio en él al socio que le servía más balones de gol.

Fue el portugués quien le recomendó irse a vivir a su vecindario, en la urbanización La Finca de Pozuelo de Alarcón, en el norte de Madrid. Entonces empezaron a surgir rumores de que Cristiano y James se la pasaban de fiesta y que el colombiano había caído en el narcisismo y la farandulización del portugués. Sí hicieron fiestas con reguetoneros colombianos, como Kevin Roldán, pero si algo ha aprendido James de jugar junto al vigente mejor jugador del mundo es que puede ser aún más disciplinado, más profesional y más maduro de lo que es.

Por esto es que Cristiano Ronaldo ha sido el primero en darle su voz de aliento o un abrazo en los momentos de crisis, y esta semana salió a defenderlo como “un jugador top” que merece más oportunidades en el Real Madrid o donde vaya. Es probable que termine en el equipo en el que el portugués cerraría su carrera profesional: el Manchester United.

¿Por obra de los negocios de Jorge Mendes, veremos a estos dos amigos jugando otra vez juntos en el llamado teatro de los sueños?


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